martes, 25 de abril de 2017

Ni el flaco perdón de dios, Hijos de desaparecidos - Juan Gelman - Mara La Madrid



Ni el flaco perdón de dios,
Hijos de desaparecidos
Juan Gelman
Mara La Madrid
Epílogo de Horacio Verbitsky
Grupo Editorial Planeta

(Buenos Aires)


"En abril de 2017 se cumplirán veinte años de la primera y única edición
de Ni el flaco perdón de dios, hijos de desaparecidos. Un libro que fue
ofrenda de muertos para otros muertos desde nuestros hijos muertos.
Un libro habitado, hablado y escrito desde muchos duelos, innumerables
duelos.
Juan Gelman también ha muerto. Murió en México el 14 de enero de 2014
y escribo estas palabras asolada por su muerte...". Así comienza
Mara La Madrid su prólogo de esta edición que podría llamarse conmemorativa.
El libro reúne voces de hijos de desaparecidos, nietos recuperados, reflexiones
de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que vienen librando desde hace años
una abnegada batalla contra el olvido y el silencio.
También hay aportes de infatigables defensores de los derechos humanos como
Hebe de Bonafini, Nora Cortiñas, Estela de Carlotto, Adriana Calvo y Emilio
Mignone y de personalidades como Horacio Verbitsky, José María Pasquini Durán,
Rogelio García Lupo, Adriana Puiggrós y Jorge Bernetti, que sirven de marco y
contexto a los testimonios estremecedores que pueblan estas páginas.
Algunos de los aportes, como el de la Historiadora de la educación Adriana
Puiggrós va mucho más allá, en el pasado, que la época de la dictadura militar
iniciada en el año 1976, por ejemplo cuando explica: " ...Creo que el problema
no empieza con la dictadura, creo que la dictadura potencia un mecanismo de
borramiento de la historia que es típico de la cultura argentina. Del examen
de ese fenómeno se podría tal vez extraer conclusiones más generales sobre la
construcción de la historia contemporánea, pero ciñéndonos a la Argentina se
percibe que esa construcción pasa por una forma de olvido bastante particular...".
Y como uno de los ejemplos cita el caso de Sarmiento, cuando dice: "...Sin ir
más lejos, en 1880 hubo un pacto de borrón y cuenta nueva, cuando los inmigrantes
italianos decidieron cerrar sus escuelas y mandar a los hijos a la escuela pública.
Sarmiento se había peleado mucho con esos inmigrantes en la década del 70 porque
abundaban las escuelas que enseñaban la cultura y la lengua italianas. Sarmiento
hizo una fuerte crítica al respecto y después hubo un pacto que se cumplió. El
pacto en esencia obligaba a olvidar los orígenes. Y ese pacto de olvido fue sancionado
por toda la sociedad...".
Otro de los aportes que van más allá del terrorismo de estado durante la última
dictadura militar, es el del escritor y periodista José María Pasquini Durán, ya que
hace un análisis bastante completo de las etapas que atravesaron los partidos
políticos y destaca el comportamiento de la sociedad argentina antes y en 1983:
"...Ninguno de los partidos, ni el sistema en su conjunto, estaba preparado para
afrontar la democracia. Curiosamente, la sociedad argentina - esa que por muchas
razones inventa la razón sin razón del "por algo será" para justificar de alguna
manera lo que sabe y no quiere saber - llega al 83 más adelante que los propios
dirigentes de los partidos y lo expresa en la votación de ese año...".
Ni el flaco perdón de dios es un libro de testimonios, historias, agudas reflexiones
en algunos casos sobre las últimas décadas de la historia del país y otorga a los
hechos una nueva dimensión. Entre el ayer y el mañana, entre la denuncia y la
esperanza.

Juan Gelman (Buenos Aires 1930-México 2014) es uno de los mejores poetas argentinos de nuestro tiempo. Su obra abarca, entre otros títulos, Gotán (1956/62), Cólera buey (1965), Los poemas de Sidney West (1969), Fábulas (1971), Hechos y relaciones (1980), Si dulcemente (1980), Citas y comentarios (1982), Hacia el Sur (1982), La juntaluz (1985), Composiciones (1986), Anunciaciones (1988), Interrupciones 1 (1988), Interrupciones 2 (1988), Carta a mi madre (1989), Salarios del impío (1993), dibaxu (Seix Barral, 1995), Incompletamente (Seix Barral, 1997), Valer la pena (Seix Barral, 2001), de atrásalante en su porfía (Seix Barral, 2009) y El emperrado corazón amora (Seix Barral, 2011). Entre otros ha sido honrado con el Premio Nacional de Poesía 1997, el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana 2005, el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2005 y el Premio Cervantes de literatura 2007. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, alemán, italiano, holandés, sueco, checo, turco, japonés, chino y portugués.

Mara La Madrid (Buenos Aires) estudió psicología en la Universidad de Buenos Aires. Participó desde comienzos de los años 70 en distintos
grupos de estudio y lectura de las obras de Sigmund Freud, Jacques Lacan, Jean Allouch. Miembro de la École Lacanienne de Psychanalyse,
forma parte del consejo editorial de Epeele, Editorial Psicoanalítica de la Letra. Ejerce el psicoanálisis en México, país en el que reside.

miércoles, 12 de abril de 2017

Los indios del Cabo de Hornos - Arnoldo Canclini



Los indios del Cabo de Hornos
Arnoldo Canclini
Zagier & Urruty Publications
Ushuaia, 1999

(Buenos Aires)

Descubrí este libro del historiador Arnoldo Canclini en el Museo Marítimo y
del Presidio de Ushuaia, lugar que visité en febrero de este año y sobre el que
ya publiqué notas en esta revista.
Los indios del Cabo de Hornos cuenta la historia de Henry Burleigh y su
mujer Nellie quienes establecieron una misión en las islas Wollaston,
y su relación con los indios yaganes o yámanas de ese lugar.
"Henry Burleigh era un predicador laico y confiaba que algún día se podría
dedicar al ministerio cristiano. De hecho, ya que se había ofrecido para las
misiones en el fin del mundo, por un aviso que había leído en un periódico
evangélico, donde se pedía un maestro para ir al Sur....
Parte del libro contiene un fragmento del libro de 52 páginas que escribió
Nellie, como resumen de las charlas que daba para promover la obra
misionera. Ese libro se titula "Testificando bajo la Cruz del Sur" y Canclini
lo aclara en el capítulo 6.
"Henry y Nellie Burleigh junto a su hija Katie, estuvieron en las islas
Wollaston desde el 14 de octubre de 1888 hasta mayo de 1892,
soportando las muy adversas condiciones del clima, y por consiguiente,
de la habilitabilidad del lugar. Ese mismo hecho dificultaba una relación
fructífera con los nativos, que debían mantener su vida errante
simplemente para subsistir. ..".
Según Canclini, el lugar de la misión de las Islas Wollaston, era informado en
las publicaciones del Almirantazgo Británico, como un lugar de refugio
para las tripulaciones de los buques náufragos o abandonados...".
Los indios del Cabo de Hornos contiene detalles de la vida cotidiana
de los Burleigh con los nativos y también evidencia como distintas
culturas, la europea y la de los indios yaganes, población originaria,
convivieron. Fueron dos cosmovisiones distintas, y los Burleigh
lucharon por modificar la de los habitantes originarios en nombre del
cristianismo.
Los yaganes se extinguieron.
Henry Burleigh murió en un accidente en  un barco. Pero Canclini
dice, haciendo un paréntesis, que a pedido del bisnieto de los Burleigh,
debe aclarar que  se editó en Chile el libro "Rosa Yagán", de Patricia
Stambuck, con los recuerdos de una indígena y se menciona un rumor,
que ella había oído en su juventud y que ha sido reiterado con dudas
en otras obras. Según ello, la muerte de Henry Burleigh, no habría sido
un accidente sino un suicidio, por haber sido descubierto Henry por su
hija Katie en una relación íntima con una fueguina.
"...A nuestro entender, no hay base alguna para mantener esa sospecha.
Digamos que, por nuestra parte, oímos la especie en Ushuaia en 1945,
aunque con detalles diferentes - como que hubiera sido tomado en falta
por su esposa - y luego atribuida a otros dos misioneros, habiéndose
desvanecido en los últimos años...", aclara Canclini.
Al morir Henry, su mujer Nellie volvió enseguida a Inglaterra.
Si bien el libro de Canclini tiene como fuentes los apuntes de
los Burleigh y material que le hizo llegar el bisnieto de los
protagonistas, además de otras inéditas y publicadas,  el mismo
autor dice en la introducción que su  narración "no  tiene un aire triunfalista,
como se acusa con  frecuencia a los escritos de este tipo; al margen de ciertos episodios
aislados, que parecerían mostrar algunos éxitos, lo sorprendente es
la sinceridad con que se admite que los resultados no fueron realmente abundantes.
Lecturas como las de este libro nos hacen pensar en que falta todavía mucho
por conocer de los pueblos originarios de América, habitantes de esa inhóspita
y  fascinante región del mundo como lo son las islas del Cabo de Hornos.


Arnoldo Canclini (La Plata, 1926- Buenos Aires, 2014)  gran conocedor
de la historia austral. De sus más de cien títulos publicados, treinta se refieren
a Tierra del Fuego, siendo también una autoridad sobre las Malvinas, a las que
ha dedicado dos obras fundamentales. Fue miembro correspondiente por
Tierra del Fuego de la Academia Nacional de la Historia, y entre sus muchos
títulos, se puede mencionar el de "mayor notable", otorgado por la Cámara
de Diputados de la Nación.







jueves, 30 de marzo de 2017

El desarraigo - Pierre Bordieu - Abdelmalek Sayad



El desarraigo
Pierre Bordieu
Abdemalek Sayad
La violencia del capitalismo en una
sociedad rural
traducción del texto y apéndices: Ángel Abad
revisión de apéndices y traducción de tramos
inéditos: Luciano Padilla López

Siglo Veintiuno Editores

(Buenos Aires)

El desarraigo, de Pierre Bordieu y Abdelmalek Sayad fue publicado por primera
vez en 1964. El trabajo que desarrollaron los dos sociólogos revolucionó el campo
de las ciencias sociales, al desplegar un trabajo etnográfico que se nutre de todos
los recursos a su alcance (entrevistas, estadísticas, reseñas históricas) y al demostrar
que el valor científico y el político pueden potenciarse.
"El desarraigo, reproduce la versión publicada por el sello Nova Terra, de Barcelona,
con el título Argelia entra en la historia. Los apéndices han sido revisados y se han
incorporado tramos faltantes y un anexo inédito...".
Esta edición permite redescubrir la vigencia de una de las obras más importantes del
patrimonio de las ciencias sociales. Al registrar con maestría el proceso de transición al
capitalismo –cuando se desmantelan las estructuras sociales y los ritmos de la vida
comunitaria, y el trabajo pierde su función social para asumir el mandato de la rentabilidad
y el lucro–, El desarraigo ofrece indicios, una vez más, para comprender el mundo social y,
en particular, la precariedad que afecta hoy a las poblaciones más vulnerables.
"Pierre Bordieu y Abdelmalek Sayad son hoy en día referencias fundamentales para
comprender el funcionamiento visible e invisible del mundo social. Cuarenta años
marcan la colaboración entre ambos autores, desde los estudios sobre las transformaciones
de la sociedad cabilia hasta La miseria del mundo, esa misma colaboración constituyó
una nueva manera de hacer ciencia social comprometida con los problemas políticos
que les tocó vivir. Y precisamente con el libro que presentamos aquí, El desarraigo, los
dos dan sus primeros pasos en la sociología. En esta obra renuevan su práctica tanto por
la convicción asumida, el rigor epistemológico cuanto por los resultados  obtenidos. En una
Argelia bajo el fuego de la guerra de independencia, forjan las bases metodológicas que
los llevarán a develar los mecanismos de dominación que estructuran el orden social...".
(Amín Pérez, introducción: La liberación del conocimiento, Bordieu y Sayad frente al
colonialismo).

Raíces biográficas de un combate

"Bordieu y Sayad se encuentran en las aulas de la Universidad de Argel en 1958. Han pasado
cuatro años del inicio formal de una de las guerras de liberación nacional más feroces de
la historia. El pueblo argelino ha decidido terminar con un sistema colonial instalado desde
1830, basado sobre la represión y segregación entre autóctonos argelinos (denominados
"musulmanes") y franceses (denominados "europeos"). Bajo este régimen, la población
argelina fue sometida a la expropiación masiva de tierras, impedida de acceder a empleos
públicos y puestos políticos, relegada a una escolaridad específica y a un modo de nacionalidad
francesa sin cualidad ciudadana, así como sujeta a masacres en momentos de manifestaciones
por la independencia de la colonia. Ante la insurrección popular desatada en 1954, Francia no
tardó en reprimir militarmente, al mismo tiempo que proponía políticas compensatorias para
las desigualdades sociales y económicas. Pero ya era tarde. La consigna "Argelia para los
argelinos" fue la nueva ruta trazada hasta alcanzar la independencia en 1962...".

Pierre Bordieu nació en Denguin (Basses-Pyrénées) en 1930, estudió en distintos liceos y en la
École Normale Supérieure. Fue profesor ayudante en distintas facultades de Filosofía y
Letras (Argel, París, Lille), dirigió desde 1975 la revista Actes de la Recherche en sciences sociales
y desde 1981 fue catedrático de Sociología en el College de France hasta su muerte, en 2002.
Abdelmalek Sayad (1933-1998) es uno de los más importantes sociólogos de los procesos
migratorios. Nacido en Cabilia (Argelia) se inició en las ciencias sociales junto a Pierre
Bordieu durante la guerra de liberación ( 1954-1962). Sus primeros trabajos analizan
los efectos de la colonización y el capitalismo en los modos tradicionales de vida del
campesinado y proletariado argelinos. Más tarde, como investigador del CNRS parisino,
emprende investigaciones que, desde una novedosa perspectiva, develan la cotidianidad
de la condición migrante en las sociedades de origen y llegada. Su obra abarca más de
un centenar de publicaciones, entre ellas: La doble ausencia, De las ilusiones del emigrado
a los padecimientos del inmigrado (1999).

jueves, 23 de marzo de 2017

Hoy haré del mundo un lugar mejor - Laurent Gounelle



Hoy haré del mundo un lugar mejor
Laurent Gounelle
traducción de Juan Camargo
Editorial Planeta

(Buenos Aires)
Hoy haré del mundo un lugar mejor es una novela donde Jonhathan, el personaje
principal, un divorciado que tiene una compañía de seguros junto con su ex mujer
y un socio, se encuentra con una gitana que le predice la muerte.
A partir de este acontecimiento Jonhatan decide ir a ver a la tía Margie y en la casa de
ésta pasa unos días. La tía Margie es una bióloga con mucha experiencia de
vida y ante las inquietudes que Jonhatan le expone, le va dando respuestas
relacionadas con la ciencia y la filosofía. Además Margie le sugiere a Jonhatan
que se guíe más por lo que le dice su corazón y no tanto la cabeza, como indicaba
la famosa frase de Pascal:"El corazón tiene razones que la razón no comprende".
Jonhatan decide dar un nuevo enfoque a su vida y a su trabajo, haciendo buenas acciones
tanto a conocidos como a desconocidos y prestándole menos atención al mal funcionamiento
de muchas cosas en el mundo.
Otro de los personajes es Michael, socio de Johnathan, que conspira para quedarse con la empresa de seguros, alguien intrigante no sólo en los negocios sino en la vida personal de su socio.
La historia de Jonhatan se intercala con la de Ryan, un blogero que graba a desconocidos
a la distancia, a través de una cámara oculta y luego publica los videos en el blog.
Además de ser eso una fuente de diversión para Ryan, también obtiene algún dinero con las
publicaciones. Jonhatan es también un personaje que aparece en los videos de Ryan.
El personaje de Ryan, usa las nuevas tecnologías para invadir la intimidad de las
personas, aporta tanto actualidad como suspenso a la novela.
Otro tema que se intercala es el del mundo del tenis y los grandes tenistas profesionales,
un mundo muy programado y que de pronto, puede alterarse por el descubrimiento de la traición
de un entrenador.
Las intrigas de Michael se descubren, Jonhatan vuelve a reunirse con Angela y su
pequeña hija Chloé.
Ryan sigue grabando escenas con la cámara.
Si bien la novela puede considerarse una historia que se resuelve a partir de la
aparición de Jonhatan en uno de los videos de Ryan publicados en el blog,
y es descubierto casualmente por Angela, no es tranquilizador que las nuevas
tecnologías puedan invadir de ese modo la intimidad de las personas.

Laurent Gounelle es un especialista en desarrollo personal, autor de los libros El hombre que quería ser feliz, No me iré sin decirte adónde voy y Te llevaré a un lugar donde todo es posible.
Ha recorrido el planeta para conversar con los mejores especialistas en todo lo que
atañe a la psicología y a las distintas formas para mejorar nuestra vida.

viernes, 17 de marzo de 2017

Julio Popper -Oro y rarezas - Arnoldo Canclini



Julio Popper
Oro y rarezas
Arnoldo Canclini
Ediciones Continente
edición bilingüe español e inglés
(Buenos Aires)

Julio Popper - Oro y rarezas es la historia del ingeniero rumano de ese
nombre que llegó a la Argentina y radicándose en Tierra del Fuego se
dedicó a buscar oro, acuñó moneda e imprimió estampillas entre otras
excentricidades. Aceptado por los círculos más exclusivos de Buenos
Aires, había viajado antes por lugares tan recónditos como Siberia,
Nueva Orleans, La Habana, México y Brasil, donde trabajó haciendo
planos.
También estuvo en Estambul, Egipto, la India, China y Japón, aunque
no se sabe cuáles fueron los motivos de estos viajes.
El historiador Arnoldo Canclini traza en este libro una biografía
sintética del singular personaje, con fotografías e ilustraciones.
Julio Popper (Bucarest, 1857 - Buenos Aires, 1893), hijo de un
intelectual judío que entre otras empresas había fundado un
diario bilingüe, dominaba varios idiomas y según Canclini,
su atractiva figura y su habilidad para tratar con toda clase de
gente, lo ayudaron a relacionarse con personalidades como
Lucio V. López, nieto del autor del himno nacional argentino,
y escritor reconocido, Bernardo de Yrigoyen, gran estadista,
que fue casi presidente, y políticos como Joaquín M. Cullen,
Manuel Láinez y Alfonso Ayerza, ayudado tal vez por ser miembro
de la masonería.
El 22 de agosto de 1886 Popper pidió autorización "para explorar
desde el punto de vista científico" la entonces desconocida  y
región, acompañado por un ingeniero en minas y "quince particulares
armados en previsión de ataques de indios hostiles". Fue autorizado
incluyendo el permiso para llevar gente armada aunque estaba
prohibido por la Constitución.
Popper se lanzó a la aventura de buscar oro y extraerlo, formando
una compañía con todas las de la ley. Se había ganado la confianza
de muchos en Buenos Aires.
También embarcó en sus aventuras a su hermano Máximo.
La personalidad beligerante Popper despertaba tanto simpatías como
antipatías.
Su amigo Manuel Láinez, director de El Diario, publicaba notas
laudatorias que eran muy útiles: "...con el seudónimo de Cincinatus, y lo
más probable es que fueran de su propia autoría. Informaba que su plan
era establecer una pequeña colonia "que será seguramente el plantel de
muchas otras, formando un principio de desarrollo industrial en esos lejanos
parajes...".
Algunas ideas de Popper no cayeron bien, ya que primero presentó un
"proyecto de poblamiento para establecer una colonia indígena, ya que se
había convertido en su defensor. Según el plan, se establecerían doscientas
cincuenta familias a las que se daría tierras, se les enseñaría a trabajarlas y
se trataría de convertirlos al catolicismo. La superficie afectada era de ochenta
mil hectáreas y cada familia recibiría cien...".
"Aquel plan gigantesco quedó como poca cosa cuando se hizo otro que abarcaba
375.000 hectáreas para radicar cien familias europeas; incluía el proyecto de un muelle,
un faro y cien kilómetros de camino".
El gobernador Mario Cornero reaccionó ante el plan, diciendo que "lo solicitado
era la mejor tierra de la región, la tercera parte del territorio, lo que "lejos de ser
ventajoso para el país, produciría serios inconvenientes".
Por sus excentricidades tales como la de emitir estampillas, fue denunciado por
las autoridades locales ante Estanislao Zeballos, quien aunque era amigo de
Popper, pasó la acusación al procurador general.
También, Popper tuvo ideas como la de unir la Provincia de Santa Cruz con Tierra
del Fuego - en esa época no era provincia todavía -, que fracasó cuando se intentó
hacerlo medio siglo después. Canclini dice al respecto: "es difícil pensar que
sus motivos eran totalmente patrióticos".
Julio Popper "publicó un mapa que ha dado mucho que hablar, pues atribuye
a la Argentina dos de las tres islas al sur de los canales que fueron objeto de
un largo pleito con Chile, país donde se le atribuye ser el primero en tener tal
idea, lo que es muy discutible. En 1893 publicó un folleto con la idea de crear
"un puesto marítimo en la costa atlántica de Tierra del Fuego" que llegaría a ser
un pueblo que se llamaría Atlanta...", dice Canclini.
El libro relata varios pleitos que mantuvo Popper tanto con su gente en el Sur
como con científicos franceses como Henri Rousson y Polidoro Willems. El
historiador los atribuye a su espíritu beligerante.
Julio Popper fue encontrado muerto "el 6 de junio de 1893, en su habitación de
la calle Tucumán 373, en una casa que ya no existe, justo frente a donde diez
años antes falleció Luis Piedra Buena. El diagnóstico fue que se trató de un mal
cardíaco, sin que haya razones para pensar en una muerte no natural.
Fue enterrado con una gran ceremonia y su cuerpo fue depositado en la bóveda
de la familia Ayerza...".
Popper tenía 36 años cuando murió, había estado en la Argentina seis años y sólo
dos en Tierra del Fuego, donde su figura se ha transformado en un mito.
El historiador Canclini concluye que "no se le pueden excusar sus excesos, pero bien
se puede reconocer que su acción terminó siendo positiva para afirmar la presencia
argentina en la zona norte de la isla. Fue así el máximo paradigma de la época en el
olvidado territorio".
Libros como este ayudan a entender la historia de la Argentina y de una de las
provincias más australes del país.
Arnoldo Canclini (La Plata, 1926- Buenos Aires, 2014)  gran conocedor de la historia austral. De sus más de cien títulos publicados, treinta se refieren a Tierra del Fuego, siendo también una autoridad
sobre las Malvinas, a las que ha dedicado dos obras fundamentales. Fue miembro correspondiente por Tierra del Fuego de la Academia Nacional de la Historia, y entre sus muchos títulos, se puede mencionar el de "mayor notable", otorgado por la Cámara de Diputados de la Nación.

sábado, 11 de marzo de 2017

Una historia de la lectura - Alberto Manguel



Una historia de la lectura
Alberto Manguel
traducción de Eduardo Hojman
Siglo Veintiuno Editores

(Buenos Aires)
El escritor Alberto Manguel (Buenos Aires, 1948) confiesa en este libro tener en 
común con lectores famosos como Aristóteles, Virgilio, santo Domingo, Fra
Angélico, Paolo y Francesca, Valentina Balbiani, san Jerónimo, 
Erasmo de Rotterdam, María Magdalena, Charles Dickens, Jorge Luis Borges 
 - en posturas de lectores como indican las ilustraciones que 
acompañan el texto - sus gestos y su arte, así como el placer, la responsabilidad y 
el poder que encuentran en la lectura. Una de las ilustraciones corresponde al 
Niño Jesús en el templo, por discípulos de Martin Schongauer, con la mano en la 
página derecha del libro que tiene abierto sobre las piernas, explicando a los 
doctores del templo mientras ellos, asombrados pero escépticos, pasan las páginas
de sus respectivos volúmenes en busca de una refutación. También una ilustración
de un autor anónimo de dos estudiantes islámicos. 
Manguel fue un lector precoz, ya que afirma que a los cuatro años descubrió que
podía leer, primero letras en un libro y después empezó a leer todo: libros, pero 
también carteles, anuncios, la escritura pequeña en el dorso de los boletos de los
tranvías, las cartas tiradas a la basura, los periódicos arruinados que encontraba
debajo de los bancos del parque, las pintadas, las contracubiertas de las revistas
que otros viajeros leían en el autobús. Así comprende a Cervantes, que leía hasta
los papeles rotos de las calles y para eso hasta  rebuscaba en la basura. Y también el 
culto al libro (ya sea en pergamino, en papel o en la pantalla) como uno de los 
dogmas de una sociedad que lee y escribe. 
En el caso de Kafka, Manguel dice: "...Kafka elaboró una manera de leer que le
permitía no sólo descifrar palabras sino, al mismo tiempo, dudar de su habilidad
para descifrarlas, insistiendo en entender el libro, pero sin confundir las circunstancias,
como si al mismo tiempo estuviera respondiendo al profesor de lenguas clásicas que
se burlaba de su falta de experiencia y a sus antepasados rabínicos para quienes un texto
debe tentar continuamente al lector con la posibilidad de nuevas revelaciones...".
Kafka no creía que se pudiera adquirir experiencia de manera indirecta:"...Un libro
no puede ocupar el sitio del mundo. Eso es imposible. En la vida, todo tiene su 
propio significado y su propia finalidad, para lo que no puede haber ningún 
sustituto permanente. Un hombre, por ejemplo, no puede adquirir experiencia
de manera indirecta, y ésa es la relación de los libros con el mundo. Uno trata
de aprisionar la vida en un libro, como a un pájaro en una jaula, pero no sirve 
de nada...".
Alberto Manguel relata el viaje que hizo en 1989 a Irak, dos años antes de la
Guerra del Golfo, para ver las ruinas de Babilonia y la torre de Babel. Encontró
"muchas ciudades sucesivas en el tiempo pero simultáneas en el espacio" - la
Babilonia de la era acadia, una pequeña población del 2350 a. C.; la Babilonia
donde un día del segundo milenio a.C. se recitó por primera vez la epopeya 
de Gilgamesh, que incluye uno de los relatos más antiguos del Diluvio
universal; la Babilonia del rey Hammurabi, del siglo XVIII a. C., cuyo
sistema legal fue uno de los primeros intentos de codificar la vida de toda
una sociedad; la Babilonia destruída por los asirios en el 698 a. C; la
Babilonia reconstruida por Nabucodonosor, quien cerca del 586 a.C. puso
sitio a Jerusalén, saqueó el templo de Salomón y llevó a los judíos al
cautiverio, quienes luego se sentaron junto a los ríos y lloraron; la 
Babilonia del hijo o nieto de Nabucodonosor, el rey Baltasar, el primer
hombre que vio, escdrita en la pared, la temible caligrafía del dedo
de Dios; la Babilonia que Alejandro Magno se propuso convertir en la
capital de un imperio; Babilonia la Grande evocada por san Juan, Madre
de Rameras y abominación de la Tierra, que hizo beber a todas las naciones
el vino  de la ira de su fornicación. Y por último la Babilonia del taxista
que conducía al escritor, un lugar cercano al pueblo de Hillah. 
Aquí - dice Manguel - (o al menos no muy lejos de aquí), según sostienen
los arqueólogos, empezó la prehistoria de los libros. 
En ese capítulo donde detalla esta experiencia del viaje, el autor define
la paradoja de la relación entre escritor y lector: "... al crear el papel de
lector, el escritor también decreta su propia muerte, ya que para que 
un texto esté terminado el escritor debe retirarse, dejar de existir. Sólo
cuando el escritor abandona el texto, éste cobra existencia. En ese 
momento, la existencia del texto es silenciosa hasta que el lector lo lee.
Sólo cuando ojos capacitados entran en contacto con los signos de la
tablilla comienza la vida activa del texto. Toda escritura depende de 
la generosidad del lector...". 
El inventor de las primeras tablillas, en una misteriosa tarde mesopotámica,
probablemente logró realizar algo en apariencia imposible:  al transmitir un 
número, una noticia, un pensamiento, una  orden sin la presencia del mensajero, 
se registraba y se transmitía a través del espacio y más allá del tiempo. 
Una historia de la lectura es un libro ameno, con muchas ilustraciones y evidencia
un gran trabajo de investigación y amor por la lectura. 
Peter Ackroyd dijo: "Manguel fue un lector precoz e infatigable. "La verdad - escribe -
es que no puedo recordar un tiempo en que no viviera rodeado de mi biblioteca. 
Cuando tenía 7 u 8 años, mi cuarto parecía una Alejandría en miniatura".
Hay quienes aman al conocimiento, y hay quienes aman la lectura. Manguel está 
entre los últimos. No se trata, en su caso, de ignorancia,
sino de un saber que tiene la impronta alusiva y elusiva que comúnmnete se asocia con
la lectura. No traza teorías generales ni afirmaciones definitivas. Su método se nutre de
la asociación y el hallazgo casual. Él mismo es un "erudito casual" en la tradición de Robert
Burton o de Thomas Browne; un cazador de tesoros recónditos.  

Alberto Manguel nació en Buenos Aires en 1948 y vivió parte de su infancia en Tel Aviv, 
ya que su padre era el embajador argentino en Israel. La familia regresó a la Argentina cuando
él tenía 7 años. A partir de 1968, vivió en Francia, Inglaterra, Italia y Tahití, desempeñándose
como editor, traductor y escritor.
En 1980 escribió, junto con Gianni Guadalupi, Guía de lugares imaginarios. Le siguieron Diario de
lecturas, El regreso, La ciudad de las palabras: mentiras políticas, verdades literarias, Todos los hombres son mentirosos, Una historia de la lectura, La biblioteca de noche, Conversaciones con un amigo y Una historia natural de la curiosidad, entre otras obras.
Ha colaborado en diversos medios y publicaciones, y ha recibido numerosos reconocimientos a su 
obra y su trayectoria. Volvió a la Argentina en 2016, al ser designado director de la Biblioteca Nacional.

martes, 7 de febrero de 2017

Allende, la leche y yo, libro de Reinaldo E. Marchant por Manuel Silva Acevedo

 
Allende, la leche y yo - tapa del libro
Reinaldo Edmundo Marchant 
Reinaldo Edmundo Marchant y Manuel Silva Acevedo
(Santiago de Chile) Manuel Silva Acevedo

Quiero celebrar esta obra de Reinaldo Edmundo Marchant, por la lealtad a la memoria con que ha escrito el libro que se entrega a los lectores: Allende, la leche y yo. Relatos que he leído con placer.
Cuando muy pocos recuerdan o algunos evitan recordar a Salvador Allende y su Gobierno Popular, las Cuarenta Medidas y el medio litro de leche diario para cada niño chileno, este escritor san miguelino echa  mano a sus vivencias durante la Unidad Popular y el régimen de terror post golpe, y lo hace con emoción, con sincera gratitud por esa epopeya, esa quijotada que fueron los mil días de Allende.
Recuerdo que yo mismo fui allendista desde el año 1952, cuando desfilé por la Alameda de la mano de mi padre con motivo de la primera postulación de Allende a la Presidencia de la Nación.
También lo fui en 1970 y pude trabajar por su gobierno hasta el día del golpe en la Editora Nacional Quimantú.
Pero ahora que los “renovados” apenas mencionan el nombre de Salvador Allende, porque les resulta incómodo y hasta poco estratégico, Marchant le rinde tributo y exalta el propósito humanista y revolucionario con que el Compañero Presidente grabó su nombre en la historia de Chile, por más que le pese a más de alguno de los que se declaraban sus  fervorosos partidarios cuando les convenía. También, recrea con buena pluma una veintena de relatos de jóvenes que dispusieron sus vidas para el regreso de la democracia.
No se trata, en efecto, puramente de cuentos políticos, sino que de situaciones específicas históricas que Marchant novela con su pluma tan propia y única.
Diré que me une una emotiva amistad con Reinaldo Marchant, que fue testigo del asesinato por sicarios de Pinochet, de mi querido amigo y camarada, el periodista Augusto Carmona, y gracias a su testimonio el respetable Juez Alejandro Solís pudo encerrarlos en Punta Peuco.

Reitero mi beneplácito por esta obra de Marchant, que con su escritura llana y sincera, rescata páginas desconocidas de hombres y mujeres anónimos que se jugaron el pellejo para poner fin al horror de la dictadura, aunque esta se prolongue por otros medios hasta nuestros días.

(c)Manuel Silva Acevedo
Premio Nacional de Literatura 2016
Santiago de Chile